lunes, 9 de diciembre de 2013

Recordando a Robert Mitchum

Tenía una cara seca, recia, angulosa, con un hoyuelo en el mentón, un aspecto frío y distante y unos ojos permanentemente somnolientos fruto, según explicó en una ocasión, de las lesiones que en su día le produjo el boxeo y de un insomnio crónico. Era Robert Charles Durman Mitchum o simplemente Robert Mitchum para los millones de aficionados al cine. Un actor que siempre se río un poco de sí mismo; que despreciaba el mundo de Hollywood; una especie de outsider, un hombre que vivió toda la vida fuera de las normas establecidas.
Nació el 6 de agosto de 1917 en Bridgeport, en el estado de Connecticut y tuvo una infancia dura y difícil que marcó toda su vida. Su padre, un trabajador del ferrocarril, murió en un accidente cuando él tenía solo dos años, un hecho que le afectó profundamente.
Fue un niño rebelde y pendenciero, un verdadero trasto. En una ocasión hizo sus necesidades en el sombrero de un profesor, razón más que suficiente para que fuera expulsado del colegio. Pero a la vez que travieso, era un chaval inquieto, inteligente y un lector voraz. A los catorce años se fue de casa. Se subió a un tren de mercancías y se marchó al sur de los Estados Unidos. Era la época de la “Gran Depresión” y el joven Mitchum erró sin un rumbo fijo, fue un vagabundo más, como miles de hombres en aquella época.

Lavó platos, recolectó frutas, pasó algunos días en la cárcel por vagancia y trabajó como peón hasta que se unió a una compañía teatral. Nunca fue un actor vocacional. “El método que sigue Rin Tin Tin es suficientemente bueno para mí. Él nunca se preocupa de la motivación, de los conceptos y de toda esa basura”, llegó a decir. Se metió en este mundo por pura necesidad o, más bien, porque eso le permitía ligar con chicas. En 1940 se casó con Dorothy Clements Spence, la mujer que le acompañó el resto de su vida y con la que tuvo tres hijos.
Trabajó también en una fábrica de aviones. Un empleo que tuvo que abandonar porque, debido al estrés, se estaba quedando casi ciego. Fue entonces cuando probó fortuna seriamente en el mundo del cine.

Comenzó de extra y poco a poco fue consiguiendo pequeños papeles. Su físico le hacía el actor ideal para interpretar a tipos duros: vaqueros, soldados, detectives privados, vagabundos, unos antihéroes en los que mezclaba como nadie la rudeza de su cuerpo con unas elevadas dosis de cinismo, un cinismo que sacaba a relucir también fuera de las pantallas. “La RKO hizo la misma película conmigo durante diez años. Eran tan parecidas que llevaba el mismo traje y la misma gabardina Burberry”, recordaba.


Los estudios intentaron cambiarle el nombre porque consideraban que ese “Mitchum” no era nada comercial, pero él se negó como un pequeño homenaje a ese padre al que prácticamente nunca conoció.

En 1945 recibió una selección al Oscar como actor de reparto por una película bélica, También somos seres humanos. Debido a ese éxito intervino en grandes títulos de cine negro como Encrucijada de odios y Retorno al pasado. Pero en 1948 un hecho sacudió su vida: fue detenido por fumar marihuana y condenado por posesión de drogas, una sentencia que estuvo a punto de acabar con su carrera. Gracias al apoyo que le brindó el magnate Howard Hughes pudo salir del bache.

A Robert Mitchum le recordamos paseando junto John Wayne por las calles de El Dorado; formando parte del desembarco de Normandía en El día más largo, haciendo del investigador Philip Marlowe en Adiós, muñeca o en títulos como Río sin retorno, El cabo del terror o La hija de Ryan, pero hay sin duda un papel por encima de todos los demás: el del falso predicador Harry Powell en La noche del cazador. Un rodaje complejo porque Charles Laughton, el director, y Robert Mitchum se enzarzaron en decenas de peleas y discusiones debido a que el actor seguía bebiendo y tomando drogas.


 
“Todo lo que se ha escrito sobre mí es verdad”, afirmo en una ocasión. “El alcohol, la peleas, las mujeres…todo es verdad”. Era cierto: siguió bebiendo y fumando hierba hasta el final de sus días. Murió el 1 de julio de 1997 en Santa Bárbara, California, a los 79 años. Su cuerpo fue incinerado y sus cenizas esparcidas en el mar. Por propio deseo, no se celebró ninguna ceremonia en su recuerdo. “Realmente no me merezco todo lo que he conseguido. He tenido una vida privilegiada, lo sé”, confesó poco antes de morir. 



Les recominedo vean la filmografía de Robert Mitchum y conozcan más del actor que ha sido uno de los mejores en la época dorada de Hollywood.

Trailer "La noche del cazador"

domingo, 8 de diciembre de 2013

Hollywood cumple un siglo



Perdonando la obviedad, las célebres letras blancas en las colinas de Hollywood -donde alguna vez se leyó “Hollywoodland”- no siempre estuvieron ahí. Hizo falta, en primer lugar, que California se convirtiera en la casa de la incipiente industria fílmica, que hacia 1910 no tenía hogar muy estable en EE.UU. En esa dirección, el hito decisivo se produjo hace exactos 100 años.

 


Cuenta el saber adquirido que en diciembre de 1910 el futuro fundador de Paramount Jesse L. Lasky y el dramaturgo de Broadway Cecil B. DeMille llegaron hasta un granero ubicado en el 6824 de la Selma Avenue, en el distrito angelino de Hollywood. Venían de Nueva York, arrendaron el lugar y pronto comenzaron a trabajar en The squaw man, un western de 74 minutos basado en una obra teatral. Aunque un año antes ya se había hecho por ahí cerca una cinta que duró algo menos de una hora (Custer’s last fight, de Francis Ford), lo que quedó para la historia es que este filme estrenado con gran éxito en 1914 marcó, propiamente, el nacimiento de Hollywood.

Así al menos lo consideran hoy a ambos lados del Atlántico. En Hollywood mismo, el Egyptian Theatre está celebrando con la exhibición de célebres filmes de DeMille, quien se convertiría en uno de los grandes digitadores del espectáculo industrial (Los 10 mandamientos, Sansón y Dalila). En París, por otro lado, se publicó Il était une fois Hollywood, con prólogo de Michel Hazanavicius, cineasta francés oscarizado por El artista (2011).

Para que, en un mismo lugar, llegara a afincarse un método de producción de películas en línea, debían converger varios factores. Por de pronto, California ganaba en el último tramo del XIX fama de lugar deseable para instalarse, sin importar de qué tan lejos se viniera. Por la cantidad insuperable de días soleados en el año, por la variedad de climas, por las posibilidades de hacer negocio en lo que fuera. He ahí buenas razones para llamar la atención del naciente cine de EE.UU., que en la primera década del 900 palidecía al lado del europeo, especialmente el francés, tanto en producción como en distribución. Pero había más.

Cuenta Eileen Bowser en The transformation of Cinema 1907-1915 que en 1909 los grandes centros fílmicos de EE.UU. eran Nueva York, Chicago y los suburbios de ambas. Pero cuando llegaba el invierno, había que desplazarse a los estados del sur para seguir rodando cintas que normalmente eran de un rollo y no duraban más de 10 minutos (por entonces llamaban “feature film”, o largometraje, a las películas de dos rollos). Así, prosigue la historiadora, “la idea de andar pululando por Estados Unidos para hacer películas probablemente no pareció natural”, sin perjuicio de que algunos estudios instalaran sucursales.



Las compañías establecidas convivían por entonces con un cine independiente que muchas veces era perseguido por conflictos de marcas y patentes: empresarios como Thomas Alva Edison (el de la ampolleta) denunciaron el no pago de derechos por uso de material técnico y varios eran los que todo el tiempo debían burlar esta persecución. Por ello, la idea de migrar a un lugar lejano de Chicago y Nueva York pareció del todo razonable. Algunos probaron en Arizona y todavía en 1915 había un polo de cierto tamaño en Jacksonville, Florida. Pero las señales indicaban hacia un distrito que sólo en 1903 se había convertido en municipio y que se rodeaba de todas las locaciones naturales que un cineasta pudiese desear.

En 1909 había ya tres compañías instaladas en Los Angeles y dos años más tarde, según Bowser, “se había hecho evidente que la ciudad y sus alrededores serían un centro fílmico permanente”. En tanto, ya en 1910 David W. Griffith dirigía In old California, una cinta de dos rollos que califica como la primera producción hollywoodense. El propio realizador se despachó 98 cortos más el mismo año, pero, más importante aún, definiría las pautas de la gramática clásica en largometrajes tan señeros como El nacimiento de una nación (1915) e Intolerancia (1916). Tanto los dictados del cine de género como la prevalencia del star system han pasado por el filtro de las oficinas y sets donde estas películas se hicieron. Desde la década de 1920, el éxito y la ubicuidad globales de los productos hollywoodenses hicieron incluso imposible hablar de industrias nacionales de cine sin considerar este factor.


Referente, modelo, faro de una cultura de masas que ya se afirma internacionalmente entrado el siglo, el influjo hollywoodense en los patrones de belleza, el vestuario, los vicios o los juegos infantiles sugiere bastante acerca de su rol. La más importante y redituable industria estadounidense de la cultura -o del entertainment- ha sido también una exportadora de contenidos ideológicos y de pautas de conducta. En el caso local, como plantea Fernando Purcell en su libro ¡De película!, fue ante todo Hollywood el que “sentó las bases del proceso de ‘norteamericanización’ de una serie de aspectos de la cultura chilena que afectaron, entre otros ámbitos, el de la identidad”.

Nunca se entenderá muy bien, plantea por último Héctor Soto, “cómo a partir de ingredientes que no eran muy buenos -gente más bien rústica, una industria organizada para la producción en cadena, alta dosis de codicia y fuerte tendencia a las prácticas monopólicas-, lo que de allí salió fue excepcional. Por su riqueza, por su variedad, por su autocontrol, por la originalidad de sus códigos, el cine que Hollywood produjo entre los años 1930 y 1980 está entre las cumbres culturales del siglo XX”. Eso sí, sentencia que “la hora de Hollywood ya pasó”.

Aca les dejo un video de los 100 años de Universal Studios en 2012.


Clásicos del cine en Callao City Lights

Si eres de Madrid y te encanta el cine clásico, es tu opotunidad para disfrutar del 1 al 26 de diciembre en Callao City Lights de los grandes clásicos del cine. El lugar ofrece And the Oscar goes to..., un ciclo especial con los mejores títulos de todos los tiempos, protagonizados por los actores más legendarios de la gran pantalla. Estas proyecciones se enmarcan dentro de Phenomena Experience, y rinde homenaje a los grandes clásicos del cine, ganadores de distintos Premios Oscar; y a sus protagonistas, carismáticas estrellas que protagonizaron las frases más célebres de la filmografía internacional.
 
El actor Marlon Brando será el encargado de dar el pistoletazo de salida a este especial con una de las interpretaciones más recordadas de su carrera, gracias a su papel de Don Vito Corleone en El Padrino. El domingo 1 de diciembre, a las 20:00 horas, Callao City Lights emite la primera película de la saga, donde el hilo conductor es el respetado y temido jefe de una de las cinco familias más importantes de la mafia de Nueva York, junto a sus cuatro hijos: una chica, Connie (Talia Shire), y tres varones: el impulsivo Sonny (James Caan), el pusilánime Freddie (John Cazale) y Michael (Al Pacino), que no quiere saber nada de los negocios de su padre. El film dirigido por Francis Ford Coppola, se alzó en 1973 con tres premios de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas estadounidense, con el Óscar al Mejor Actor para Marlon Brando; Mejor Película y Mejor Guiónn Adaptado, para Mario Puzo y Francis Ford Coppola.

Omar Sharif cogerá el testigo, el lunes 9 de diciembre, a partir de las 20:00 horas, con Doctor Zhivago, uno de los clásicos más románticos de la historia del cine, que nos traslada a la Rusia de 1917, en plena revolución bolchevique. La guerra civil que sigue al levantamiento mantiene al país profundamente dividido pero, en medio del conflicto, un hombre lucha dramáticamente por sobrevivir. En 1965 el largometraje dirigido por David Lean se hizo con un total de cinco estatuillas: Mejor guion adaptado para Robert Bolt; Mejor fotografía para Freddie Young; Mejor banda sonora para Maurice Jarre; Mejor vestuario para Phyllis Dalton y Mejor dirección artística para John Box, Terence Marsh y Dario Simoni.

El viernes 20 de diciembre, a las 20:00h., los espectadores podrán disfrutar del clásico Sonrisas y lagrimas, protagonizado por Julie Andrews y Christopher Plummer. La actriz se mete en esta ocasión en el papel de Freuland María, una monja que es enviada a casa del capitán Georg Ritter von Trapp (Christopher Plummer) para cuidar a sus siete hijos, pocos meses antes de que Austria fuera anexionada a la Alemania de Hitler. La película de Robert Wise consiguió en total cinco estatuillas: Mejor Película, Director, Banda Sonora, Montaje y Sonido. Además, Andrews estuvo nominada al Oscar a la Mejor Actriz Protagonista.

 
Para cerrar este ciclo de grandes títulos, el jueves 26 de diciembre, a las 20:00 horas, Callao City Lights rememora para los amantes del cine clásico una de las películas más míticas y laureadas de todos los tiempos: Lo que el viento se llevó, ganadora de nueve Óscar de la Academia. En la Georgia de 1861 se encuentra Tara, una elegante mansión sureña donde vive Scarlett O'Hara (Vivien Leigh), la joven más bella, caprichosa y egoísta de la región. Ella suspira por el amor de Ashley (Leslie Howard), pero él está prometido con su prima, la dulce y bondadosa Melanie (Olivia de Havilland). 


Asi que ya sabeís, acudan a las sesiones de Callao Lights y disfutren de unas buenas palomitas y nos vemos en el  cine!

Subasta de elementos del cine

¿A quien no le gustaría tener algo del cine clásico?, es por ello que la Casa Bonhams de Nueva York subastó hace poco algunos de los objetos más emblemáticos del cine clásico, con el título De lo que están hechos los sueños.  

sLa pieza que  robó  protagonismo fue la icónica estatua del El Halcón Maltés, una de las películas más famosas de Humphrey Bogart y la ópera prima de John Huston. La figura, tallada en plomo y de color negro, contaba con el certificado de autenticidad de Warner Bros. como la que se utilizó durante el rodaje de la película basada en la novela de Dashiell Hammett El halcón maltés. Una cinta que supuso el debut como director del mítico John Huston y que fue nominada a tres Oscar: mejor película, mejor actor secundario (Sydney Greenstreet) y mejor guión. La estatuilla, que pesa 20 kilos y mide 30 centímetros, se vendió por 4 millones de dólares a un comprador anónimo.  




Tambieé se subastó el Buick Phaeton de 1940 que llevó a Bogart y a Ingrid Bergman hasta el aeropuerto donde tuvo lugar el inolvidable final de la cinta dirigida por Michael Curtiz se vendió por 461.000 dólares (más de 341.000 euros). Otros de los retazos de historia del cine que se subastaron fueron el negligee que lució Vivien Leigh en Lo que el viento se llevó se llevó se subastó por 56.250 dólares (41.623 euros), un par de chapines de rubíes, réplica exacta de los que lució Judy Garland en El mago de Oz, vendidos por 35.000 dólares (25.899 euros).



También se subastó la chaqueta de majorete que lució Shirley Temple en la cinta de 1932 La pobre niña rica fue vendida por 21.250 dólares (unos 15.700 euros) o la copia del guión de El Padrino con la que trabajó Francis Ford Coppola llena de anotaciones del director que se subastó por 22.500 dólares (16,649 euros).

A mi me encantaría tener los guines de Hitchcock o alguna prenda de ropa y ¿a ustedes?
 

domingo, 24 de noviembre de 2013

Ya se acerca la segunda temporada de la serie "Bates Motel"

Bates Motel es una de mis series favoritas, a parte que el género de terror es uno de los que mas me gusta, la serie esta muy bien tratada y se adentra a fondo en la vida de Nortman Bates y su vida diaria en la actualidad, sin alejarse de su materia prima "Psicosis" (1960) de Hitchcock. En 2014 se estrena la segunda temporada que se ve más espeluznante que toda la primera temporada junta. 

La segunda temporada de ‘Bates Motel’ no regresa a A&E hasta la próxima midseason, pero no han querido esperar demasiado para mostrar el primer teaser de los nuevos capítulos, que da bastante mal rollo. A los sones de la canción ‘Guilty’, interpretada por Billie Holiday (con unos versos que describen perfectamente la relación entre Norman Bates y su madre), vemos al propio Norman trabajando de espaldas en lo que parecen los animales disecados que conocemos de ‘Psicosis’. Pero, en realidad, su “hobby” es mucho más inquietante, porque en realidad está montando un modelo de su casa con piel y dientes humanos.


Está por ver que anuncien una mayor oscuridad en esa segunda temporada en la que Norman ya no se esconde, al menos ante el espectador y ante sí mismo. Serán otros diez capítulos en los que, entre cosas, veremos cómo Norma intenta mantener el motel a flote ante la escasez de visitantes al pueblo, por culpa de una circunvalación que lo rodea, y Norman tendrá sus propios problemas, relacionados con cierto acto suyo al final de la primera entrega. ‘Bates Motel’ tuvo una acogida más bien fría por parte de la crítica a principios de este año, pero en audiencia funcionó mejor que bien, atrayendo en muchas ocasiones a más de cuatro millones de espectadores, y convirtiéndose en la serie de más éxito del canal junto con ‘Longmire’. Puede presumir, además, de la nominación al Emmy a mejor actriz de drama de Vera Farmiga, y de hecho es la relación entre Norma y Norman (interpretado por Freddie Highmore) lo que salva, para muchos, la serie. Todos sabemos cómo termina esta historia para los dos, así que será interesante ver por dónde la llevan Carlton Cuse y Kerry Ehrin en la segunda temporada.

Norman Bates y su madre
Si no has visto la serie y eres fan del terror, te invito a ver "Bates Motel" porque es una serie de mucha intriga y que te engancha desde el primer momento. Esta muy bien ajustada a la actualidad y que no pierde la esencia de la trama original. Asi que ya saben, a mirar la serie y estar pendiente de su segunda temporada que se trasnmitira en A&E o en Antena 3 en 2014.





Trailer Bates Motel segunda temporada




Cinematgrafía de Max Ophüls en San Sebastián

En esta ocasión, el Ciclo Nosferatu, que se celebra en San Sebastián, reoge la filmografía de Max Ophüls. El ciclo arranca este mes hasta el mes de mayo, dónde se podra apreciar la obra de este director alemán. además de la edición de dos libros sobre su figura y obra, ofrece una "oportunidad única" para acercarse a este cineasta "de raza" que ha aportado al cine europeo "grandes películas y grandes intuiciones" desde la década de los años 30, según ha explicado el profesor Carlos Losilla, que coordina las publicaciones de este ciclo dedicado a Ophüls.


El ciclo es un viaje a la Viena de principios de siglo, donde rodó diversas obras adaptando a sus admirados Stefan Zweig y Arthur Schnitzler, pero también a la comedia, al musical, al melodrama más ortodoxo, al cine negro, a la historia, al cine de aventuras o a la crónica social.Las entradas para cada pase cuestan 4,60 euros y se ofrece un abono que incluye todas las sesiones y libro por 58,60 euros. 



En cuanto a la programación de las proyecciones, tras 'Lola Montes' el miércoles 20, podrán verse 'Die verliebte/Firma' el día 27, 'Andregai saldua' el 4 de diciembre, 'Lachende Erben' el 11 de diciembre, 'Amoríos' el 18 de diciembre, 'La mujer de todos/Denen andrea' en euskara el 8 de enero, 'Traficantes de opio' el 15 de enero, 'Ave maría de Schubert' y 'Komedie om Geld' el 22 de enero, 'Emakume etsai samurra' el 29 de enero, 'Yoshiwara' el 5 de febrero, 'Werther' el 12 de febrero y 'Suprema decisión' el 26 de febrero.


En marzo se proyectarán 'De Mayerling a Sarajevo', 'La conquista de un reino' (The Exile, 1947), 'Carta de una desconocida/Emakume ezezagun baten gutuna', en abril 'Caught', 'Almas desnudas/Une zuhurtziagabea' y en mayo 'La ronde', 'Le plaisir' y 'Madame de...'.
  
Les invito a que conozcan más de la obra de Ophüls, y si tienen la posibilidad, asistir al Ciclo Nosferatu que va a estar genial.

La película Blockbuster rinde homenaje a los actores del cine clásico

La película de Tirso Calero ( Gran reserva), hace un homenaje a los actores del cine clásico en su nueva película "Blockbuster" y que según él "languidecen al final de sus carreras". La película, que compite en la sección oficial del Festival Internacional de Cine de Gijón, ha sido rodada en blanco y negro en solo veinte días para ajustarse a las limitaciones presupuestarias.

El director ha juntado a dos generaciones de actores para contar la "historia triste" de los veteranos de la interpretación que tuvieron su momento de gloria hace décadas y que ahora permanecen injustamente olvidados. 

El realizador alicantino ha presentado  "Blockbuster", su segunda cinta, en el certamen gijonés acompañado por los actores Manuel Zarzo y Adam Jezierski. El personaje de Paco Menéndez, interpretado por Zarzo, es un actor de películas de acción de los años setenta que se enfrenta a la disyuntiva de un retiro en el olvido o aceptar trabajos esporádicos en papeles humillantes.Un grupo de aficionados jóvenes empeñados en rodar una película de ciencia ficción absurda le devuelve al viejo actor la ilusión y le da sentido al final de su vida.


Los jóvenes y los mayores en la película forman un grupo de participantes que muestran su amor por el cine. “Es una película de actores” señala Calero, “un canto al cine” que quiere llegar al corazón. Para ello ha mezclado muchos elementos. La dificultad estaba en contar una historia muy triste en tono de comedia, algo que solo se podía hacer con cambios fuertes.

Explica el director que en España se puede hacer cine, pero que exige muchas energías y también suerte ya que el sistema ha cambiado y ahora solo se pueden llevar a cabo dos tipos de películas. Las del primer grupo serán ocho o nueve al año y tendrán un gran presupuesto porque estarán financiadas por una televisión. El segundo tipo será un cine más pequeño, con un presupuesto mínimo, rodadas en muy poco tiempo, disponiendo de pocos medios y haciéndose de forma artesanal. Las producciones medianas ya han desaparecido, por lo tanto lo que importa es la historia y los personajes. Tirso Calero reconoce que vive de la televisión, si no fuera así no podría hacer cine. Añade que no tenemos posibilidad de competir con la industria cinematográfica de EE.UU y que lamentablemente el cine español desaparecería sino hubiera festivales.


Les recomiendo que vean la película "Blockbuster", y que apoyen el cine español e latinoaméricano, que la verdad tiene mucho de que hablar y que posee historias increíbles que contar. Nos vemos en el cine!!