domingo, 10 de noviembre de 2013

Recordando a Amparo Rivelles

La actriz Amparo Rivelles falleció el pasado jueves a los 88 años de edad. Ella era una de las más grandes actrices en la escena española   galardonada con el Premio Nacional de Teatro, la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes , el Premio Nacional de Teatro (1996) y el Premio Goya a la mejor actriz.

Nieta de actores, José Rivelles y Amparo Guillén; hija de una de las parejas más populares del teatro y del cine español de los años treinta, la formada por Rafael Rivelles y María Fernanda Ladrón de Guevara; hermana por parte de madre del fallecido Carlos Larrañaga y tía de Amparo Larrañaga y Luis Merlo. Todos ellos nombres que forman parte de la historia de la interpretación española en la que ella ocupó un lugar prominente que se ganó a pulso durante los casi 70 años que duró su carrera profesional. 



Nacida en Madrid en febrero de 1925, Amparo Rivelles Ladrón de Guevara debutó en el teatro junto a su madre a los 14 años y no dejó de actuar hasta que en 2006 decidió retirarse. Desde entonces realizó apariciones públicas esporádicas, la última de ellas en septiembre de 2011 cuando recibió un homenaje por parte del Instituto Cervantes en el que toda la profesión le mostró su cariño y admiración.


Fue una de las actrices más conocidas en el cine español de los años cuarenta, época en la que era conocida como Amparito Rivelles, y en la que protagonizó películas como "Malvaloca" -uno de sus papeles más recordados-, "Eloísa está debajo de un almendro", "Eugenia de Montijo", "Fuentovejuna" o "La Fé". Llegó a trabajar con Orson Well
es en "Mr Arkadin" en 1955. 




En 1957 pasó a México para realizar una gira teatral de varias semanas que después se convirtió en una residencia de casi dos décadas. En el país americano fue inmediatamente acogida como una gran dama de la escena y de la pantalla. Recorrió todos los teatros importantes del país e intervino en cerca de veinte largometrajes, casi todos melodramas, entre los que se cuentan Los hijos del divorcio (M. de la Serna, 1957), El esqueleto de la señora Morales (1959, Rogelio A. González), Historia de un canalla (Juan Bracho, 1963), Remolino de pasiones (A. Galindo, 1968), El juicio de los hijos (A. B. Crevena, 1970) y Presagio (Luis Alcoriza, 1974). Durante su etapa mexicana también fue llamada por algunos realizadores hispanoamericanos para rodar en sus respectivos países.

En 1979 retornó definitivamente a España y ejerció un espléndido magisterio sobre los escenarios y frente a las cámaras. En el teatro alcanzó el favor del público con obras como El hombre del atardecer, Salvad a los delfines, Hay que deshacer la casa, El caso de la mujer asesinadita (Premio Miguel Mihura, 1982) y La Celestina, con la Compañía Nacional de Teatro Clásico. Para entonces, Amparo Rivelles era considerada ya como una de las más señaladas actrices de toda la historia moderna del teatro en España.  



A pesar de su fructífera trayectoria tanto en el teatro como en el cine, parte de su popularidad en España se debe, principalmente, a su soberbia intervención en la adaptación televisiva de la novela de Torrente Ballester Los gozos y las sombras (1980-1982), serie dirigida por Rafael Moreno Alba. En 1996 recibió el Premio Nacional de Teatro. 

Los invito a mirar la carrera cinematográfica de Rivelles y su influencia en el cine español y mexicano. 


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